Por Orlando

He venido aquí
como cualquier otro
a llorar lágrimas sobre tumbas
que no responden ni escuchan.

Sobre mis gritos
no hay nada escrito,
a nadie le importa
a quién voy a llorar.

No vayas con la esperanza,
los recuerdos no desaparecen,
no hay manera
de volver el tiempo atrás
ni de olvidar.

Es un deber
a soportar,
un deber con el que cargar,
con el que enseñar.

Si tan solo pudiera haber estado allí
para acompañar,
solo, solo,
para hacer más llevadera
la muerte.

Yo ya me he despedido
pero sigo viniendo,
sigo llorando lágrimas
por el odio y el irraciocinio.

Dime, ¿qué hay que hacer?
Para vivir en paz,
para amar,
para permanecer en pie.

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