Historias en español, Relatos random

Marte

Cuando Marcos les dijo a sus padres que se había echado novia hubo muchas cosas que no contó. No contó que Marte no había nacido Marte, no contó que era la personificación de todo aquello que se admira del dios del mismo nombre y no contó que vivía en un bar. Que a fin de cuentas era lo de menos pero para un par de padres conservadores esto podía acabar siendo el novamás. Y Marcos, que en aquellos instantes esperaba a que su novia bajase del piso de arriba y que se preguntaba por qué el bar no estaba abierto, no tenía reparo alguno en admitir que sentía miedo por la cena de aquella noche.

Cómo describirla. Marte era… intensa. Como un incendio forestal o un huracán que arrasan todo a su paso. De una altura imponente y con una cabellera de rizos que parecía haberle robado a la protagonista de Brave, Marte daba la impresión de una diosa griega de las que sabes que no claudican. Y tal y como iba vestida normalmente, con trajes de empresario y el pelo recogido en una coleta baja, no cabía duda de que estaba echa de una pasta diferente a la del resto de ratoncitos que pululan por el planeta Tierra.

Pero cuando Marte salió por la puerta y bajó las escaleras vestida con medio traje y una falda siseante que le lamía los tobillos, Marcos decidió que le importaba muy poco lo que sus padres dijeran. Al fin y al cabo, ese par de ojos burlones le miraban a él.

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