Negro

Cuando era una niña
para mí el espacio era un paisaje,
un cuadro,
una amalgama de puntos
que se reunían sobre el negro
y bailaban.

Pero un día soñé
e imaginé,
que flotaba en la nada
y a mi alrededor
caían cajas y flores y muñecos
y sonrisas.

Y sobre la inmensidad del vacío
yo no era más que otro juguete,
otra pelota,
insignificante
y perdida.

xx/xx/2015

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Soñar

Muchas veces, cuando soñamos
vemos visiones de lugares lejanos,
paisajes extraños llenos de gente
que nos parece familiar
pero que no conocemos.

Somos un hombre, una mujer;
vestimos colores, estamos de luto;
volamos, corremos, saltamos,
lloramos, reímos, amamos,
vivimos.

Donde hay bruma espera una sonrisa
y llamamos a ese novio que no conocemos
y amamos esos labios rojos e incoloros
y acariciamos esa piel dulce
y esas curvas torpes.

Y cuando despertamos
soñamos.

15/03/2015

Por Orlando

He venido aquí
como cualquier otro
a llorar lágrimas sobre tumbas
que no responden ni escuchan.

Sobre mis gritos
no hay nada escrito,
a nadie le importa
a quién voy a llorar.

No vayas con la esperanza,
los recuerdos no desaparecen,
no hay manera
de volver el tiempo atrás
ni de olvidar.

Es un deber
a soportar,
un deber con el que cargar,
con el que enseñar.

Si tan solo pudiera haber estado allí
para acompañar,
solo, solo,
para hacer más llevadera
la muerte.

Yo ya me he despedido
pero sigo viniendo,
sigo llorando lágrimas
por el odio y el irraciocinio.

Dime, ¿qué hay que hacer?
Para vivir en paz,
para amar,
para permanecer en pie.

Colores

Rojo, rojo, dame un poco de rojo,

festivo y que vuele

no lo quiero líquido que si no duele.

Y un naranja brillante como el sol

que te abrace y te siente bien

y no abulte bajo la piel.

Brillante como nada dame amarillo,

un color que brille como sonrisas

y no te despierte desde risas.

No te olvides del verde salvaje

que ansiamos en nuestros balcones

y evitamos en otros corazones.

Un azul como el mar, intenso y profundo,

que destaque como el cielo

y no te ahogue bajo su velo.

Por último morado, púrpura real,

reservado a reyes y reinas

y a nuestros brazos y piernas.